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el Ultimo adiOs

Acabo de escribir sobre mi madre, pero lo más fuerte que he vivido en mi ultimo viaje, ha sido la pérdida, definitiva, de mi padre. Con divina inspiración (gracias Vero) pude leer esto en su entierro:“Estoy muy triste. Que se muera tu papá, aunque sea en las circunstancias en que se murió el mío, siempre es un golpe que te deja aturdida y sin aire. Siento un hueco grande y supongo que eso será ya para siempre. Papá querido: ese espacio era sólo para ti, sólo tú lo ocupabas. Sin embargo, cuando me acuerdo de él acabo sonriendo. Porque para mí mi papá era la alegría, el cariño, la comprensión, un refugio seguro. De chica, siempre me defendía de mi mamá cuando ella, con o sin razón, me resondraba. En mi casa los papeles tradicionales estaban invertidos: mi mamá era la figura fuerte, la que hacía el papel de estricta, controladora, incluso autoritaria. No lo digo como un reproche, simplemente era así. Mi papá en cambio era todo amor y ternura. Prefería reirse y bromear conmigo que increparme, engreírme que exigirme, abrazarme que imponer autoridad y distancia. No sé si eso es lo que se espera de un padre, pero en todo caso a mí me ha servido mucho en la vida. Me enseñó la ternura, el optimismo, a utilizar la risa como arma ante los tropiezos de la vida. Me acuerdo de que cuando dije que quería estudiar antropología, algo que a muchos papás les hubiera espantado, me apoyó firmemente. Creía en mí. Incluso cuando lo tenía que haber decepcionado, cuando lo lastimé en lo más hondo, cuando defraudé sus expectativas, siguió creyendo en mí, seguió estando orgulloso de mí. Ya ven, también le debo mi autoestima, mi seguridad en mí misma. Esa es una deuda impagable. A su manera, era un hombre sabio, que supo disfrutar de los placeres sencillos que da la vida y que supo hacerse querer por todos sus amigos. Eso me lo enseñó también. La importancia de vivir con intensidad, disfrutando cada momento, queriendo incondicionalmente a las personas que amas, siendo fiel a lo que eres. Querido papa: te doy las gracias por esas y por tantas otras cosas. El vacío que me dejas quedará siempre. Hace tiempo que ya no puedo refugiarme en un abrazo tuyo, ¡extraño tanto tus abrazos! Pero me dejaste cosas dentro que ahora me sirven de refugio. Ojalá yo se las pueda dejar a mis hijos también. Te querré y recordaré por siempre”
Como veis, mi padre fue muy especial y todo el mundo lo quería. Una pequeña muestra esta tarjeta vieja y amarillenta que encontré entre sus cosas. Mientras mi madre ponía el grito en el cielo por mi embarazo a los 20 años y soltera, mi papá me envio unas flores con estas palabras. Asi era él. La persona que veía el lado bueno de todo.

Foto0611

palabras que importan

 

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Me gusta no encontrar, asi puedo seguir buscando

2 Respuestas a “el Ultimo adiOs

  1. Mahia Maurial ⋅

    Elvira, me has emocionado de verdad con las palabras sobre tu padre que leo por segunda vez!!!!!! Que te vaya lindo en Madrid!

  2. Guiomar ⋅

    Esa nota, guardala como un tesoro para Violeta.

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